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Los Drones (UAVs) hacen muchas cosas en estos días. Pueden tomar fotografías, entregar paquetes e incluso ayudar en el esfuerzo de reforestación plantando árboles, y pronto tendrán otro punto en su currículum colectivo.

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Después de las pruebas exitosas del UAV de la NOAA Hurricane Hunter, los drones pronto podrían hacer pronósticos de huracanes mucho, mejor. Si no está familiarizado, los cazadores de huracanes son aviones que vuelan en el peor clima imaginable: los cielos turbulentos de tormentas tropicales y huracanes. Los datos que recogen son invaluables y ayudan a los meteorólogos a comprender la fuerza de estos eventos meteorológicos masivos de decenas de miles de metros en el aire.

Para tener una mejor idea de lo que está sucediendo en la superficie, se basan en la caída de paquetes de sensores, llamados gotas. Hay un problema con eso, sin embargo: la física y la naturaleza fluida de nuestra atmósfera le dice que dejar caer algo en fuertes vientos hace que sea difícil identificar dónde va a llegar a la superficie. Dado que los meteorólogos están más interesados en saber qué está pasando con los huracanes más cercanos al centro, donde los vientos son más fuertes y la presión más baja, esta no es la mejor solución. Aquí es donde entran los aviones no tripulados. Debido a su pequeño tamaño, son capaces de volar a mucho, mucho más bajos altitudes que aviones de tamaño estándar. El “Coyote” de la NOAA, como se llama, se une al fondo del avión Hunter Hurricane y se lanza cuando el avión está cerca del centro de la tormenta.

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Las pruebas confirmaron que los operadores del drone podrían recibir datos con éxito hasta 50 millas de distancia, casi ocho veces más que los drones que volaron hacia “Edward” en 2016. También probaron con éxito un nuevo sensor infrarrojo destinado a medir las temperaturas de la superficie del mar. Ese fue uno de los mayores avances, ya que una comprensión más profunda de las temperaturas del océano debajo de un huracán es crucial.

Si las temperaturas de la superficie del mar son más altas de lo previsto, un huracán podría tener combustible adicional para provocar un estallido inesperado en la fuerza y un enfriador podría presagiar una tormenta debilitante.

NOAA está satisfecho con el rendimiento de los drones hasta ahora. “Este exitoso vuelo nos da confianza adicional de que podremos usar esta plataforma única para recolectar observaciones críticas continuas a altitudes en la parte inferior de un huracán, un área que de otro modo sería imposible de alcanzar con aviones tripulados”